viernes, 21 de agosto de 2015

Un macetohuerto serio y elegante.

Con ayuda de mi amigo JR, y los restos de madera de una filmación, decidí hacer un macetero serio para sembrar zanahorias.

Y es que tengo una base de tinaco que me parece ideal para una maceta importante. Pero son muy caras.

Así que primero presenté los componentes que tenía: sacamos medidas y cortamos un viejo polín en 4 para hacer las patas.

Nótese el acomodo de las chaperas, la vieja magia del rehilete:



Después recorté las chaperas de madera, sin saber que hay que cortar la madera por afuera de la línea del lápiz, es decir, hay que quedarse con la línea en el pedazo que queremos; de otra forma sucede lo que me pasó a mí, que cada pedacito, como tomaba referencia el anterior, se iba haciendo más corto. Eso descompuso un poco pero sólo un poco mi rehilete:


Encontrar, medir y cortar unas tablas viejas para el fondo. Luego, la lata de impermeabilizar la madera. Sigo con sobrantes de mi Thompson's Water Seal que es magnífico y produce cáncer según el Estado de California. Supongo que se refieren a si lo usas como bronceador. 


Por último a atornillar encomendado a San Gregorio Carpintero, usando una tablita para marcar las separaciones siempre iguales:

 Et Voilà:
(Nótese por favor, de nueva cuenta, el rehilete alternado, es mágico:)




Por último ponerle un poco de mosquitero y propaganda política al fondo. Y se me ocurrió utilizar unos vidrios viejos para formar un mini invernadero y germinar ahí mismo. Funciona!



 Admirémoslo una última vez:


miércoles, 11 de junio de 2014

Salí de viaje y esta vez no hay destrucción.


Como que es mejor salir en mayo que en septiembre.


Salí de viaje y al regresar esto es lo que me encontré:


 

El que mire con con atención mis tijeras podrá adivinar a dónde fui.

domingo, 27 de abril de 2014

Trampa para caracoles y gusanos.


Mi bugambilia está siendo atacada -otra vez- por algún tipo de gusano o caracol voraz:




Pero no me gusta echar insecticida. Huele muy mal y además no sirve.  Eso muchas veces me atora, no sé qué hacer y entonces no hago nada. 

Justamente hoy, contemplaba la bugambilia preguntándome qué hacer, con mi cerveza en la mano tratando de encontrar el dichoso gusano o caracol, sin ningún éxito. 

Entonces recordé lo que alguna vez ví en la red. !Con cerveza se hacen trampas para los caracoles!

Es muy sencillo, basta con hacer unas pequeñas "albercas de cerveza" a la que se supone que caen inexorablemente. 

En mi caso el mérito es doble pues corté mi lata de cerveza sin vaciarla ni derramar la que tenía adentro.  Los reto a lograr lo mismo. 


Se entierra un poco la lata para que el nivel de la cerveza quede al nivel de la tierra. Y listo. Espero que estos sacrificios, si suceden, sean agradables a los dioses de la cerveza y que la bugambilia pueda seguir creciendo sana esta vez. Como dije, es atacada cada año. Pero esta vez no me quedé indiferente.



Les digo que la agricultura moldeó el cerebro del hombre. Ahora hay que conseguir más cerveza!

Les aviso si cae algo. 





Jitomates de Azotea y Guajes de Barro para mantener hidratada la tierra.

Este es definitivamente el mejor método para mantener a las plantas contentas, siempre humectadas, sin estrés, y sin tener que regarlas todos los días.

Los cántaros de barro, y mejor aún, los guajes:

 
Aquí puede observarse a donde está el nivel del agua transminando. Eso es la felicidad. Digo es evidente que se entierran junto a la planta, no es así? No tengo ni que decirlo. ¿Que por qué no lo enterré todo? Vaya usté a saber. 


Esta vez no quiero que se estresen. Esta vez no quiero que se enfermen. Esta vez quiero que sean de concurso. Vamos a ver qué logramos. Así van:


No a todos mis jitomates les toca el tratamiento estrella de la olla de barro. Tengo una manguera con agujeritos y trozos de tela que gotean mientras que con la mangera lleno las ollas de barro de las que sí tienen. Me explico? En esta ocasión sembré arúgulas junto a los jitomates, tengo entendido que se complementan bien. 

  

Los pongo aqui con esperanza de que, en junio y julio, en agosto y septiembre, pueda publicar fotos parecidas pero rebosantes de follaje y frutos.


No cabe duda que la agricultura moldeó el cerebro humano. La imaginación, la anticipación, la búsqueda y sobre todo la esperanza.








Cómo recolectar semilla de una planta de Albahaca Italiana carísima en flor.



Hola a todos,

Una vez más vengo a mostrar -orgullosísimo- cómo recolectar las semillas de una planta en flor, en este caso Albahca Italiana importada de contrabando, originalmente un sobrecito de semilla del Brooklyn Botanica Garden.

Simplemente se trata dejar que la planta se seque; que las flores duren lo más posible en la planta. (Obvio, que hayan tenido contacto con polinizadores, es decir insectitos) Y entonces, con un platico cóncavo abajo de las flores, apachurrarlas, buscarle, en algún lugar de adentro, en unos como capullitos, se esconden una gran cantidad de semillitas negras.

Lo que es inevitable es que al platito o recipiente caigan muchos restos secos de flores (o cuando es arúgula, la cascarita seca de las vainas) lo cual es muy molesto porque impide contemplar el fruto de nuestros esfuerzos, es decir la semilla. 

Los dioses de la agricultura urbana me iluminaron y encontré un método magnífico para separar la semilla de los restos de flores seca o de vainas. Simplemente, al recipiente convexo, soplarle suavemente. Las semillas quedarán por su peso en el fondo y los restos de planta seca tenderán a volar como en la siguiente imagem:



Y eso es todo! A sembrar de nuevo Albahaca Italiana, ahora gratis!!! Toma esto Montsanto!

jueves, 17 de abril de 2014

Para Dar Seguimiento - Un vistazo a la Arúgula de Azotea.

Y que no digan que no. Es la misma de la hortaliza en 5 sencillos pasos. Así funciona un huerto de azotea. Escribo esto varias veces, para que google me encuentre y me haga muy famoso como el werevertumorro. 




lunes, 14 de abril de 2014

Sobre el Genocidio


No soy un buen líder.

Más de una vez, les he fallado a mis lombrices. La primera por sequía, la segunda por inundación.

Fueron dos genocidios. Uno útil, otro inútil.

El primer genocidio -por sequía-,  fue útil pues de esa manera pude recolectar -finalmente- casi todo el hummus o lombricomposta que por más que intentaba, no lograba separar eficientemente de las lombrices en sí mismas. Cuando dejé de mantener húmedo el lombricero, y murieron casi todas las inquilinas, pude fácilmente palear en esa tierra negra y rica sin miedo a llevarme a las lombrices hacia mis macetas, o a cortar sin querer a las lombrices en dos o más partes.

Porque ya no había. O mejor dicho, había muy pocas… muy fuertes.  Que no se entere Hitler en su tumba, que no sepa por mi conducto Herr Frederick Nietzche que una buena sequía y hambruna produce entre las lombrices auténticas überlombrices.

Con las pocas sobrevivientes, gordas grandes y rosadas, -y muy seguramente gandallas y caníbales- la raza parecería haber sido mejorada. Empezaron a reproducirse, a haber más lombrices y quizás más sanas.

Llegó entonces el otro genocidio, que fue completamente inútil. Un buen día dejé llenando un jarrito y olvidé la diminuta llave con el agua abierta. Por varios días sufrimos que se acabara el agua en la casa, por más que revisamos buscando fugas y prendimos la bomba para resurtirnos. Finalmente subí al invernadero y lo encontré inundado. El lombricero rebasado de agua, que caía desde el jarrito a las lombrices y de ahí a la coladera sin hacer ningún ruido ni mayor destrozo. Pero el hábitat de las lombrices era una alberca, y no precisamente sustentable.

Como dije, esto llevaba por lo menos uno o dos días.

Pues aun así sobrevivieron algunas de mis niñas. Überlombrices, súperlombrices. Lombrizones. Ahora sí sólo quedaron las más gordas. Y las mejores nadadoras.

No sé qué diría el otro aleman, el tal Freud, de mi olvido de la llave abierta. Yo no creo que haya sido un intento fallido de acabar ellas; fue simplemente un olvido.

Me consuelo pensando que no tuvieron que votar por mí como su líder, por lo que nada de esto ha sido culpa suya.

Y sé que nada pueden hacer para cambiar su suerte, que está en mis manos.

Lombrices de mi lombricero, resistid!

(Por cierto por si hay algún protector de lombrices allá afuera: Acabo de subir a checarlas y están bien. Rozagantes diría yo. Nada mal para un pueblo que ha afrontado tanto, tan dignamente).


lunes, 27 de enero de 2014

Construir tu propia hortaliza en 5 sencillos pasos.

Año nuevo: Obras de ampliación en mi huerto de azotea. 



1. Seleccionar el área de destino, presentar materiales preferentemente reciclados pues son gratuitos o casi y quedas bien con todo el mundo.




2. Alzar la cama de cultivo. En este caso coloqué unas vigas de madera de desecho, un poco de tela de mosquitero y un anuncio de propaganda política -que sirvan de algo-; encima de esto, los guacales.


3. Usar envases de leche o jugo tetrapack limpios y abiertos para engraparlos en el fondo de los huacales y contener los elementos del sustrato, esto es, composta de los desechos vegetales de los meses anteriores en la base, encima tierra de hoja de mis amigos del Huerto Roma Verde y jarritos de riego de mis amigos de la cooperativa Kurate de San Miguel de Allende, Gto. 


4. Cubrir con tela para filtrar el sol y guarecer del frio. 

5. Sembrar las semillas (esparcirles encima casi nada de humus de lombriz; cada semilla debe de ser cubierta sólo con un tanto de su altura, es decir casi nada) en fase de cuarto creciente de la luna (aunque Ud. no lo crea, esto ayuda).  Llenar los cántaros de riego y vigilarlos, habrá que rellenarlos una vez cada 3 o 4 días  y colocar domos de pastel o fondos de botellas de agua para generar humedad y calor encima d ellas semillas -esto es esencial-, esperar a que las semillas germinen y publicarlo en el blog más cercano para lograr followers! 





 

El único ingrediente que me faltó mencionar es el haber deseado hacer esto desde hace mucho y haber esperado incluso años, diciendo "un día de estos, subo y lo armo". 

Sobre la recolección de semillas de arúgula.

De los muy pocos lectores que este blog tiene, alguien preguntó alguna vez si ya había yo logrado recolectar las semillas de arúgula y preguntó cómo se hacía.

No sabía, pero ya sé, y lo comparto:

Por algún milagro ecológico, las flores se vuelven vainas. Las vainas hay que dejarlas el mayor tiempo posible en la planta y después cortarlas y dejarlas secar. Idealmente dejar que se sequen en la planta.
Y luego es lo más sencillo del mundo, como ilustra este par de fotos:





A las lechugas les pasa algo muy similar que a los agaves: Les sale una especie de alien en medio, las hojas se amargan, y en la punta de ese alíen salen unas pequeñas florecillas como esponjitas, por las que uno no daría  ni un peso.  Pero con un movimiento de dedos similar al arriba descrito gráficamente, es decir apachurrándole un poquito, salen de cada una un montoncito de semillas de lechuga. Y pensar que por las anteriores yo pagué como 30 pesos. 


viernes, 30 de agosto de 2013

Los Bonobos y Yo.


Según el libro “Sexo al Amanecer”, el ser humano primitivo vivió durante miles de años en grupos de cazadores recolectores, en los que la supervivencia de cada tribu estaba fundamentada principalmente en compartir todo. Todo es todo: las responsabilidades los miedos la comida los riesgos el refugio las parejas los hijos la paternidad; sí, leyeron bien, las parejas y los hijos y la paternidad. En esas sociedades primitivas, los hijos eran hijos de todos, propone el libro, y el sexo se ejercía como medio social de arreglar disputas y relajar el ambiente, de cohesión para la tribu, y de ahí el gran ímpetu sexual del ser humano.

Mi psicoanalista coincide con que fue hasta la invención de la agricultura, que se “inventó” la propiedad privada, y con ello, se desencadenó el infierno de la sucesión y por ende, de la monogamia.

Pero bueno, no estoy aquí para hablar de sexo sino de agricultura urbana.

Lo que me parece incuestionable es que existe una lógica en que las sociedades progresen a partir de qué tan cooperativas son.

Hace no mucho platicaba que este año sembré el doble de jitomate que el año pasado. Que cada temporada intento sembrar más y mejor. Este hecho lo mencioné como una acción capitalista: sembrar más, crecer, multiplicar las ganancias.  En realidad, en mi descargo, mi intención principal era poder regalar frutos de mi huerto a otras personas. Y ya lo hice: a mi hermano y a Juanita, quien nos ayuda en casa. A ambos les pregunté qué les parecieron, y ambos me agradecieron mucho los jitomates y me dijeron que realmente había una diferencia de sabor y textura y color con los jitomates que pueden conseguir en el mercado. (Y tienen razón: una salsa mexicana con ellos no es una salsa, es una fiesta).

Así que me sentí muy bien de poder compartir los frutos del huerto. Solidario, dirán ustedes? Pues en realidad resulta que mi hermano y Juanita son los que cuidan del huerto cuando yo no puedo, sea por trabajo o por vacaciones, las dos cosas por las que vivo. Así que mi solidaridad es una farsa y lo único que quiero es que me sigan ayudando en otras temporadas. Es más, les dí los jitomates que tenía listos porque me iba de vacaciones y no podía comérmelos a tiempo. Así que sigo siendo quien soy y mi “solidaridad”, fingida, espero me ayude a seguir manteniendo el huerto aunque no esté.

No sé de qué manera, pero en esta historia creo que está encerrado algo de la historia de la humanidad. Y no sé si quedo bien o mal parado en ella; al menos soy yo el que tiene los jitomates.

Epílogo: Hace poco me visitó un español que también siembra, a él le regalé 2 mini-jitomates (primero uno, y al sentirme avaro, le dí otro). “Son un lujo”, me dijo emocionado guardándoselos en la bolsa del saco. No sé si estaba siendo irónico o si realmente los aprecia, yo creo más bien esto último. Y eso espero, pues se los dí –casi- de corazón.


lunes, 12 de agosto de 2013

Semillas Putativas, Vidas Paralelas.

Pasan cosas raras en la agricultura casera.

Por ejemplo, unas lechugas en el invernadero, florearon de jovencitas; es decir, ni tiempo tuve de hacerlas ensalada, siendo unas niñas estaban ya floreando; y al florear se amargan y se transforman, les sale una especie de quiote similar al de los magueyes; dejan de parecer lechugas, pues, y se convierten en aliens.  Generalmente esto sucede después de un par de meses de producción de hojas; en este caso supongo que el calor las hizo madurar aunque no estuvieran realmente preparadas.

Más raro aún fue que sembré unas semillas de arúgula, y salieron las plántulas, y las procuré y cuidé hasta que un buen día me dí cuenta que esas no eran arúgulas sino unas hierbas raras y feas con cara de malas. Ya no supe si fueron las semillas que sembré, que no serían realmente arúgula, o si mis semillas no se dieron y en su lugar crecieron hierbas; incluso no descarto la posibilidad de que con el clima la arúgula se transformara en mala. Porque se parece a la arúgula, pero las curvas características de las hojas, son puntiagudas, amenazantes; dan unas flores como la arúgula, pero peludas, obviamente amenazantes también. El caso es que ayer las dejé morir y recuperé mis sembradores.

Pero lo verdaderamente raro es que una serie de botes germinadores los estuve regando con el pendiente de sembrar en ellos algún día algo. Es decir, yo sabía que no les había sembrado nada; y aún así los regaba y cuidaba y mantenía; y ví crecer unas plantillas y las cuidaba más y más, hasta que ayer domingo entré en razón y acepté que yo no tenía porqué cuidar a unas hierbas arribistas que no iban a ningún lado y que yo no quería y tuve que asesinarlas.



¿Cuántas cosas en la vida no son así? Una suma de circunstancias a las que se agrega el cuidado constante, el cariño, la procuración de algo que en realidad no se desea. Qué miedo. En fin.

Así que finalmente sembré cosas muy ordenado, les puse etiquetas con los nombres de lo sembrado, y la fecha, y en todo ello está mi esperanza de que no sea demasiado tarde, pues todo indica que se siembre a inicios de la primavera y yo lo estoy sembrando casi al final del verano. Pero para eso vivo en México y para eso tengo mi invernáculo, para sembrar todo el año y eso, sí, sembrar lo que yo quiero.

Sembré albahaca, para hacer pesto, lechugas de colores, jalapeños y cedrón. Todo esto lo tenía en sobres desde mayo y no fue sino hasta el 11 de agosto que me decidí a abrir los paquetitos que me traje de contrabando de Los Estados Unidos.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué uno no hace lo que quiere o dice querer, y en cambio hace o cuida lo que sabe que no quiere o que no tiene nada que ofrecer?